Ya lo he pensado bien, y creo que
es buena idea, voy a crear mi propia religión. ¿Por qué he decidido hacerlo? Es
una razón multifactorial, que iré desmenuzando poco a poco a través de estas
palabras.
¿Cómo se llamará mi religión?
Sencillo, Orfeonismo, y será mucho mejor que esas religiones fugaces que han
aparecido en los últimos años, y por supuesto, mucho mejor que las religiones
monopolizadoras que han captado la atención de todos a través de los milenios.
¿Por qué he tomado esta decisión? Fácil, porque yo si tengo la palabra de dios.
Pero ¿solo eso? No, claro que no, he visto muchas injusticias por parte de los
“representantes del señor” y ahora, quiero enseñarles a los alegres feligreses
que hay un camino lleno de sabiduría y felicidad, adorar a quien yo les diga
que tienen que adorar.
Ahora, los puntos clave, ¿Quién es
el dios de esta religión? Quien yo diga, un día puede ser Orfeo, el dios
mitológico, o alguna banda dividida en cuatro en guitarra, bajo,
batería y voz, donde el conjunto de las 4 forme a un ser supremo. Tal vez otro día se me antoje
que adoren a Randy Rhoads, Santa Claus, o a Hugo Sánchez; total, hay gente que
considera casi divinos a López Obrador o a Maradona, ¿Qué diablos importa la figura
divina que yo utilice?
¿Cómo será este dios? Igualmente,
como a mi se me antoje, puede ser un día omnipotente, benevolente y humilde, eso claro si
es que me despierto de buenas; pero si amanezco con un humor de los mil
demonios, haré que sea un dios inconforme, vanidoso, ególatra y castigador.
¿Cómo serán los templos de
adoración? Bueno, aun no he decidido, tal vez sea una Flying V gigante, y los
acordes de la canción Black Sabbath, llamarán a misa, la cual estará siempre
con música en vivo (por supuesto de mi banda o de cualquier banda que a mi se
me de la gana), o en su defecto, con grabaciones a todo volumen de mis bandas
favoritas (Black Sabbath, KISS, Iron Maiden, Judas Priest, etc.) con canciones
selectas para pasajes específicos del libro sagrado que yo escribiré: “Como ser
feliz en 12 pasos”, el símbolo de mi religión, será un rombo con una mano en el
centro, haciendo la seña clásica del metal. Obviamente, la música estará a
tanto volumen, que no dejará escuchar nada de lo que el tipo que esté en la
tribuna diga, por lo que tendrá que esperar a la pausa instrumental de la
canción para hablar, eso si no interrumpe algún solo, de ser así, se tendrá que
callar (¿se dan cuenta de mi estrategia? El monigote estará hablando, pero
nadie lo escuchará, entonces, si algún tipo estuviera tratando de poner
atención, tendría que regresar otro día para escuchar bien lo que se tiene que
decir, entonces vendrá de nuevo una y otra vez). Todos tendrán que venir
vestidos con alguna playera de una buena banda de Heavy Metal, y con dinero,
obviamente nada es gratis.
Bueno, ¿a qué voy con todo esto?
Sencillo, ¿han notado que lo que yo acabo de describir a manera de burla es
parte de una realidad de muchas religiones? Quiero que se entienda que a mi no
me molesta la creencia en dios, pero me parece lamentable que haya soberanos
hijos de puta, que jueguen con la fe, con la bondad, y a veces con la
desesperación (y ¿por qué no decirlo?, la incredulidad) de las personas que ven
en la religión, una manera de encontrar paz y tranquilidad. ¿Esta creencia es
justificada? Bueno, eso sería un debate extenuante que lleva años sin ser
resueltos, y créanme que yo no le voy a dar punto final a esta temática, pero
sobre lo que si puedo hablar (o escribir) es como hay personas como los
afamados dueños del “pare de sufrir” que se han enriquecido de manera brutal, a
base de despojar a las personas de toda esperanza, que no sea, precisamente, su
“religión”. No es poca cosa, estos farsantes, llegan al punto de decir que el
dinero debe ser invertido en su iglesia, y no en su hogar, puesto que le
estarían negando dinero a dios, vaya pelmazos. O ¿qué decir del cardenal
Norberto Rivera? El cual hace ver al bordo de Xochiaca un lugar muy acogedor, en comparación de la casa de algún obispo. Y así
podríamos seguir con atrocidades de numerosas que se han justificado en nombre
de la religión (las cruzadas son el ejemplo más viejo de estas), el machismo
ridículo de los islámicos, o el monopolio económico de los judíos, los robos al
por mayor de los cienciologos, reflejada en menor grado en el afamado grupo
latinoamericano “pare de sufrir” (por supuesto, los de pare de sufrir, nunca se
han inmiscuido en labores de espionaje contra el FBI y la CIA ¿verdad?). Pero
es obvio que el señor, habla con tanta soltura de “despojarse del dinero para
dárselo a dios” (coño, ese dios suyo debe ser muy avaro y codicioso,
seguramente en el cielo, necesita varios Mercedes Benz) como podemos ver aquí. <-clic Aunque eso me lleva a preguntarme lo siguiente ¿Dios tendrá una mansión comoel señor Edir Macedo? Coño, que ese cabrón sabe darse la buena vida.
Antes de que vengan a decirme
“¿Qué tengo yo en contra de dios?”, quiero decirles que nada; yo no tengo nada
en contra de las creencias espirituales o religiosas de las personas, pero hay
una diferencia entre creer, y dejarse cegar ante realidades inminentes -o en otras palabras, ser un pobre estúpido-
A muchos de ustedes o a algún
conocido, lo habrán timado, estafado y robado, y dudo que sea una
experiencia cercana a lo agradable. ¿Por qué pasa esto si tienen fe en dios? Creo
que es porque, si hay un ser supremo (no lo niego ni lo afirmo, pues a mi ni me
va ni me viene), tendrá mejores cosas que hacer que enseñarte a usar tu cerebro.

